05 noviembre 2013

FOLKLORICOS

Así, estamos mi marido y yo, folkloricos perdidos. 
El esta aprendiendo a tocar la Dolçaina, y los dos a bailar la dança, que me hace a mi ilusión aprender para poder bailarla esta fallas que vienen. Eso conlleva aprender a tocar las castañuelas, lo que quiere decir, que cuando los dos nos ponemos en casa, imaginaos lo que hay. Santa paciencia de los vecinos.




1 comentario:

rosa dijo...

Eso esta muy bien.nuestras raizes deben perdurar.besos